17 junio 2010

RELATO_003

CACAHUETE

Un día en el california, mientras tomábamos un café (literalmente, uno, entre los diez o doce que estaríamos), aparecieron los hermanos de riqui con el hermano de juanuvas.

Venían de madrid de comprar una batería blanca en un almacén clandestino. la habían traído en el tren, no tenían edad de disponer de una furgoneta, y nosotros sus amigos mayores, tampoco.

Cristóbal, que así se llamaba el hermano de juanuvas no tenía ni idea de tocarla pero sabía que quería hacerlo y que iba a hacerlo, y así con trece o catorce años cumplidos y fundiéndose uno de los primeros sueldos que se ganaba sirviendo mesas en los salones aquellos de almansa CACAHUETE empezó su carrera.

Otro día, mucho más tarde, le recuerdo pidiéndome un par de mantas para mullir el colchón del sofá cama de mi casa de toledo, con los ojillos de soldar, después de un concierto de alguno de sus grupos.

Ojalá no se hubiera ido nunca, pensamos todos aquellos que compartimos con él aunque fueran cinco minutos de nuestra vida.

Sirva este post como el primero de muchos homenajes a su memoria.